
En
un estudio sobre la organización del trabajo en los hogares de clase media alta
en las ciudades de Bolivia se comprobó la centralidad de las trabajadoras domésticas
para el ingreso de las mujeres de estos hogares al mercado de trabajo. Además se
evidencio que la trabajadora del hogar contribuye significativamente para
amortiguar las presiones por una mayor participación de los varones en las
actividades cotidianas de la familia. (Wanderley, 2008). El trabajo
realizado por las trabajadoras de hogar es un trabajo que no tiene delimitación
de horario, no se respetan sus descansos, su privacidad, el control de su vida;
negándoles de esta forma el acceso a la educación, a la libertad sobre su
propia vida y quienes son las causantes de esta desvalorización son también las
mismas mujeres , de igual forma existe discriminación en otras organizaciones
donde las jefaturas son desempeñadas por mujeres, por eso es que gran parte de
las mujeres prefiere reconocer más la autoridad masculina que la femenina y
aceptar ser “mandadas” por hombres, aún sabiendo que éstos no cumplirán con sus
demandas específicas. La aceptación de la “autoridad” masculina y el rechazo
del liderazgo femenino es reconocida y hasta justificada por las mujeres con el
argumento de que los “hombres son más solidarios” con las mujeres que las
mujeres entre sí. (Ibernagaray, 2012).
Entonces
se debe entender que para que exista la igualdad de generos es necesario en
primer lugar el apoyo entre mujeres porque como se quiere que los hombres
acepten la igualdad de generos si las mujeres no aceptan la igualdad entre
ellas mismas; en segundo lugar las mujeres deben apoyarse para promover la
inserción laboral porque como personas tambien tienen derecho al trabajo y a la
igualdad de oportunidades porque el trabajo ayudaría a las mujeres a tener
independencia económica que posibilitaría adquirir su propia autonomía que le ayudaría
a su desarrollo personal, también el trabajo le ayudaría a obtener autovaloración
y autoestima mediante el desarrollo y ampliación de las perspectivas
profesionales.
Teniendo
en cuenta estos elementos, es fácil deducir las consecuencias del desempleo
sobre la vida de las personas, y si cruzamos este dato con el porcentaje mayor
de desempleo en mujeres es determinante que las mujeres sean incluidas en los
sectores laborales necesarios para su desarrollo y reconocimiento social. Pero
eso se logra con mucho trabajo y participación en las políticas de los países con
representaciones femeninas y para obtener esas representaciones es necesario el
apoyo a las asociaciones femeninas para poder hallar las representantes
femeninas que hagan escuchar las necesidades de las mujeres, que se tomen en
cuenta y se propongan soluciones.
Debemos
aprender a unir los lazos entre mujeres y apreciar cada trabajo que realizan ya
sea remunerado o no, porque su trabajo es escencial para el desarrollo de las sociedades,
el crecimiento económico y para el mantenimiento de las familias.
Bibliografia.
Ibernagaray,
J. (2012). Mujeres en diálogo: Avanzando hacia la despatriarcalización en
Bolivia. Carmen Sanchez comp. La Paz, Bolivia: Coordinadora de la Mujer.
Editorial Presencia.
Wanderley,
F. (2008).Género y desafíos post-neoliberales. Género, etnicidad y trabajo en
Bolivia.Revista Umbrales No. 18. La Paz, Bolivia: Plural editores CIDES –UMSA.